El intenso aguacero que cayó la noche del martes en Guayaquil puso en duda la continuidad del partido entre Barcelona Sporting Club (BSC) e Independiente del Valle, disputado en el estadio Monumental.
Las imágenes de la cancha encharcada y los jugadores resbalando rápidamente se volvieron virales, generando debate entre los aficionados: ¿era seguro continuar el partido?
Según el reglamento de la FIFA y las recomendaciones médicas de la Conmebol, los partidos deben suspenderse inmediatamente si hay actividad eléctrica en las cercanías del estadio. De hecho, se sugiere una pausa de al menos 30 minutos desde el último relámpago antes de retomar el juego, como medida de prevención ante posibles descargas.
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En el caso del Monumental, durante varios pasajes del encuentro se observaron relámpagos en el cielo porteño. Aunque no se reportaron caídas de rayos cerca del campo de juego, la visibilidad reducida, el estado del terreno y el riesgo para los futbolistas eran evidentes.
Además del riesgo eléctrico, la acumulación de agua en el césped impedía el juego limpio, alterando las condiciones normales del espectáculo deportivo. De hecho, el propio reglamento señala que, si la cancha no permite el desarrollo adecuado del partido, el árbitro tiene potestad para suspenderlo o postergarlo.
Pese a todo, el juez central decidió continuar el compromiso, que terminó con victoria para Barcelona Sporting Club por 1-0. La decisión ha sido criticada en redes sociales, especialmente por hinchas visitantes que consideran que se expuso innecesariamente a los jugadores.
¿Debió suspenderse el partido?
El reglamento ofrece criterios claros, pero al final, la decisión queda en manos del árbitro y del comisario de juego. Lo cierto es que la seguridad siempre debe estar por encima del espectáculo.